sábado, septiembre 28

No me siento bien.

Tendría que estar feliz.
Tengo todo para estarlo: Cada vez estoy más cercana a mi papá, comparto buenos momentos con mis amigas, estoy alejándome de aquellos que no me ayudan a crecer como persona, me siento linda, me sé linda, me hacen saber que soy linda, me llevo mejor con más y más gente, salgo de noche y la paso bien, del lado espiritual voy y vengo pero nunca abandono. Me estoy llenando de experiencias para contarle algún día a mis nietos.

Pero no estoy feliz. O lo estoy, pero no la mayor parte del tiempo.
Mientras estoy lejos de cualquier cosa que me haga pensar en Victor estoy bien, pero siempre aparece algo que me toca la herida y hago GRANDES esfuerzos para aguantar el dolor.
No entiendo como fui tan idiota de enamorarme... ¿Porqué me dejé enamorar? Quería evitar a toda costa este estado.
Culpa de esta distancia de MIERDA, no sé absolutamente nada de él. y al ser ya un mes sin hablar, me autoconvenzo de que ya no siento nada, y que lo mejor es terminar todo. Pero no puedo. Porque no quiero dejarlo, pienso en él, pienso en lo que él debe de pensar, pienso en sus posibles reacciones.
También pienso de que el ya se harto de mi, de que vio que soy muy pesada y que lo molesto mucho. Puede ser cierto.
Y todo el tiempo encuentro frases de perseverancia, de paciencia, de espera, y todas me dan ganas de soportar, pero a veces no me dan ganas de seguir soportando. Hasta que vuelvo a leerlo, o ver sus fotos y otra vez el mundo se me viene abajo.
¿Por qué es tan difícil? y cada día se pone más y más difícil... De todas formas, si volviéramos a hablar ¿Como sería? reaccionaría mal? sería tierno?
NOSEEEEEEEEEEEEEE, Y ODIO NO SABER.
Lo extraño, y lo extraño mucho. Necesito de él, de su voz, de su presencia. Por más que lo borre de mi mente, el corazón tiene memoria. y cada vez que aparece algo que se relacione con él, mi corazón salta y empieza a tirarme recuerdos y recuerdos y sueños y deseos y lágrimas amenazan con salir.

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